
Soy malabarista con telekinesis y parkinson. Hasta cuándo? Una pregunta que no suelo hacerme y que mutó en pájaro carpintero. La jaula es mi cerebro, claro. El pájaro no es ansioso. Es juicioso y terco.
Me ve tranquilo. Sin quejas. Buscando cambiar, pacíficamente, lo que no me convence. Es que me volví fóbico a las salidas de emergencia. A forzar puertas, también. Y esta quietud de bolsillito lleno le resulta casi imperdonable.
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